Sabrina Carpenter se viste de estreno en Primavera Sound Barcelona 2025

HAIM, Carolina Durante, TV on the Radio y Stereolab protagonizaron algunos de los instantes destacados del viernes

Una de las características más llamativas del lore que rodea al pop contemporáneo es la familiaridad con que artistas y público manejan referentes e imaginarios que, teóricamente, les quedan muy lejos. Ni Sabrina Carpenter ni buena parte de la legión de fans que se congregaron alrededor del escenario Revolut habían nacido en la década de los ochenta, pero todos reconocen los tics y tópicos estéticos de la época que la artista utiliza como hilo conductor de su espectáculo, particularmente en las proyecciones, como ese informativo oxigenado con el que dio la bienvenida a la audiencia de Barcelona. Fue justo antes de aparecer en un escenario que tenía algo de plató televisivo y mucho de casa de muñecas, realzando la sensación de que el aura que la artista ha adquirido tras la aparición de Short n’Sweet prolonga conceptualmente el verano rosa de la Barbie reinventada por Greta Gerwig y Margot Robbie. Un juego irónico y cómplice que pone en solfa los códigos que las generaciones anteriores habían dado por sentados e inamovibles, articulado a través del más infalible de los Caballos de Troya: el pop perfecto. Noche de one liners, de sombreros de cowgirl y de corear hits anhelados, pero también de estrenos. Fue el debut de Sabrina Carpenter en España, y también la presentación en sociedad de Manchild, flamante single que la artista había publicado apenas unas horas antes, redondeando un setlist que coronaron Don’t Smile y Espresso.

Para llegar a la cabeza de cartel de la jornada del viernes, Primavera Sound proponía uno de esos itinerarios que solo parecen posibles en el festival, presentando una tarde repleta de proyectos liderados por mujeres. Ahí encontramos a Ikura, de los japoneses YOASOBI, quienes se presentaron en formato de banda completa (y con un espectacular dragón de colores chillones dominando su escenografía) para tocar por primera vez en Europa un repertorio vertiginoso que parece haberse nutrido más de las bandas sonoras de incontables anime y videojuegos que del libro de la tradición pop. También a Ellie Rowsell, frontwoman incontestable de Wolf Alice, que subieron al escenario Estrella Damm para dar algunas pistas sobre su próximo álbum, que llegará a finales de agosto, y para sacar punta a las aristas más rock de su sonido, casi hard por momentos.

A Victoria Legrand, hechicera de Beach House, que volvió a conjurar el embrujo dream pop tras el pase del dúo por Primavera a la Ciutat el miércoles. Y, por supuesto, a Este, Danielle y Alana, las hermanas HAIM, quienes regresaron al festival siete años después de su última visita (Alana afirmó haber estado meses contando los días que faltaban para este reencuentro) y desplegaron con su ya icónica expresividad uno de los cancioneros de pop-rock con más paradas memorables de la última década, que suma ahora las rodajas del inminente I quit, también vertebrador de la puesta en escena de su actual gira a través de un cartel luminoso que iba desplegando mensajes a partir del leitmotiv de la renuncia – “Dejo de pensar que soy yo el problema”, “Dejo tu mierda”, “Dejo el aislamiento”…-, así como historias de terror sobre relaciones de pareja e, incluso, se atrevió a aventurar las posibilidades que tendría Danielle de encontrar novio en el festival (muchas, por lo visto) y también pidió una dosis extra de saxo en las canciones; deseo que fue concedido mediante la encantadora Summer Girl, que trajo el verano a Primavera.

Imposible no salir del concierto de HAIM con el tarareo en los labios, sensación que también hallamos en otros rincones del Parc del Fòrum a lo largo de una jornada con superàvit de hits. Como ese inconfundible “we’re howling forever” que se coreó en el escenario Cupra cuando TV on the Radio se abalanzaron sobre Wolf Like Me, y que dio la medida del hambre que había a ambos lados del escenario por volver a mascar la inconfundible aleación de art-rock y legado sónico afroamericano del conjunto de Brooklyn. O los himnos generacionales que empieza a acumular el fondo de armario de Carolina Durante, quienes transformaron el escenario Amazon Music en una especie de oficina repleta de archivadores y símbolos de rutina alienante que dinamitaron a base de rock con hechuras de estadio pero con las estrecheces del garaje aún en su ADN. La reciente lesión de Diego Ibáñez limitó su movilidad, pero eso lo llevó a concentrarse en su interpretación vocal, más intensa y sentida que nunca, sobre todo cuando hizo acto de presencia el Quartet Brossa para sublimar con sus cuerdas temas que, como Elige tu propia aventura y Probablemente tengas razón, en directo alzan el vuelo hasta alcanzar alturas planetarias. Eso sí, las muletas no libraron al frontman del recochineo del público local por la triste suerte que ha corrido el Real Madrid esta temporada.  

Más polaroids tomadas a lo largo del día: la celebradísima aparición de MJ Lenderman durante la actuación de Waxahatchee; el grueso y serpenteante pulso rítmico con que The Jesus Lizard astillaron el escenario Schwarzkopf, poco después de que Chanel Beads descubriera en ese mismo espacio nuevos caminos para el pop extraño, entre Arthur Russell, Prefab Sprout y Yung Lean… mientras, unos metros más allá, Stereolab pasaban las páginas de su edición crítica de la historia del pop, que incluye capítulos enteros dedicados a la psicodelia, el kraut rock o el lounge.

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