La fantasía de Chappell Roan culmina una edición histórica de Primavera Sound Barcelona

Fontaines D.C., LCD Soundsystem y ANOHNI and The Johnsons fueron otros de los protagonistas de la última jornada principal en el Parc del Fòrum

Una fantasía. Este era el término que mejor define la escenografía del concierto de Chappell Roan, quien instaló en el escenario Estrella Damm un castillo de formas góticas.

La Princesa del Medio Oeste no es precisamente prisionera de tal fortaleza, sino dueña y señora, como quedó claro en el momento en que abrió su particular cuento de hadas con Super Graphic Modern Girl. A partir de allí, se sucedieron números de pop teatral, brillantina glam y torch songs, interpretados con el gesto exacto de quien ha pasado muchas noches ensayando frente al espejo mientras fantasea con llevar de la mano las emociones de miles de personas. Entre coreografías (HOT TO GO!), acercamientos a temas aún inéditos (The Subway), repasos a los trapos sucios de los exnovios (en forma de mensajes leídos para el escarnio público) y guiños a las chicas que fueron guerreras antes que ellas (a través de una versión de Barracuda de Heart), Chappell Roan y su banda hilvanaron el subtexto que identifica a todo buen texto pop: el placer nunca será culpable. Sobre todo, cuando es detonado por hits de la talla de Red Wine SupernovaGood Luck, Babe! y la final Pink Pony Club, coreada como un himno eterno.

El concierto de Chappell Roan cerró el triángulo de Supernenas pop que, junto a Charli xcx y Sabrina Carpenter, ha encabezado Primavera Sound Barcelona 2025.

Y unas horas más tarde en el escenario Amazon Music, Turnstile hicieron lo propio en lo referente a la tríada del novísimo rock que también ha desfilado por el festival, y que completaron IDLES el jueves y Fontaines D.C. el mismo sábado, llevando al escenario Revolut el corazón pop de Romance, cuya querencia melódica no ha menguado el músculo de su directo ni su inflamación política: los mensajes que proyectaron en la pantalla para denunciar el genocidio en Palestina así lo demuestran.

Si hubo un concierto en Primavera Sound Barcelona 2025 con una agenda extramusical definida, ese fue sin duda el de ANOHNI and the Johnsons. El espectáculo, titulado Mourning the Great Barrier Reef, intercala las canciones de la artista con las grabaciones de entrevistas a diversos científicos que expresan con datos (y emoción) la grave preocupación por la destrucción del océano (y, por extensión, del planeta). Un réquiem en el que la voz inconfundible de ANOHNI, que hace dos décadas redefinió nuestra idea de los géneros y que ahora nos interroga acerca de nuestra relación con aquellos que pisamos y respiramos, desborda dolor, empatía e indignación, ya sea acercándose a la tradicional Sometimes I Feel Like a Motherless Child o adaptando Drone Bomb Me, originalmente envuelta en bases electrónicas, a la organicidad de cámara que aporta su formación actual.

La conmoción de ANOHNI and the Johnsons fue equilibrada por la fábrica de baile de LCD Soundsystem, cuyo directo sigue siendo siendo la encarnación que hace tangible la idea de “fight for your right to party”. James Murphy y los suyos diseñaron un espacio seguro en el que el ego se disuelve en un espíritu de comunidad feliz, mientras el repertorio aloja bienvenidas novedades –x-ray eyesnew body rhumba– junto a la terapia rítmica de TribulationsDance Yrself Clean y la eufórica All My Friends, perfecto punto final del concierto de los neoyorquinos y cierre simbólico para esta histórica edición de Primavera Sound Barcelona, que ya empieza a mirar hacia su próxima cita, del 4 al 6 de junio de 2026.

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