Primer día de Primavera Sound Barcelona 2026: Oklou y Father John Misty ofrecieron sendas actuaciones destacadas pese a las dificultades meteorológicas y técnicas que obligaron a alterar parte de la programación.
Un hombre joven quitándose la chaqueta para quedarse en camiseta de tirantes, agarrando la guitarra y plantando cara al viento y la lluvia que arrecia a su alrededor.
Esta es la imagen que resume la experiencia de la jornada de ayer en Primavera Sound Barcelona 2026. Y sus protagonistas no podían ser otros que Geese, cabezas de cartel morales del arranque del festival (y por partida doble: recordemos su preestreno en Primavera a la Ciutat el miércoles 3).
La expectación que rodea a los neoyorquinos se hizo palpable nada más abrir las puertas del Parc del Fòrum, cuando su vocalista Cameron Winter llenó el Auditori Rockdelux con su excepcional pase solo al piano, en el que jugó a suspender notas en el aire y cortar otras en seco, como una traducción sónica de la esquiva emoción que posee su lírica. La expectación, pues, entraba en el marco de lo previsible, pero la épica con que se desarrolló la actuación de Geese en el escenario Occident es material de leyenda, con el repertorio de Getting Killed inflamado por el sonido de mercurio de una banda que representa la vanguardia del rock contemporáneo.
Geese fueron un punto de inflexión en todos los sentidos. A partir de entonces, la meteorología y la alerta INUNCAT activada por Protección Civil obligaron a alterar los planes. Las condiciones hicieron imposible llevar a cabo las actuaciones de Alex G, Mac DeMarco, Massive Attack, Doja Cat y Bad Gyal, algo que generó tristeza y frustración en la organización, los artistas y el público, al que el festival agradece su comprensión y colaboración en todo momento a la hora de seguir las directrices que aseguraban la seguridad dentro del recinto.
A pesar de todo, la música no dejó de sonar en ningún momento en el Parc del Fòrum, y la jornada estuvo repleta de instantes para el recuerdo. Antes del temporal, Blood Orange arrancó con una versión versión al cello eléctrico del How Soon Is Now? de The Smiths para poner en escena su universo sophisti-R&B, parapetado entre teclados y guitarras, con las voces de Ian Isiah y Eva Tolkin como puntales. En paralelo, Lucrecia Dalt desandaba en el Auditorio Rockdelux los caminos del folk y la experimentación, introduciéndose en texturas y relatos sinuosos que creaban reflejos distorsionados entre Laurie Anderson, Kim Gordon y Violeta Parra.
El escenario Cupra se convirtió en el bastión del Parc del Fòrum durante las primeras horas de la noche, acogiendo dos conciertos que acabaron convirtiéndose en consuelo y corazón de la jornada. Primero, Oklou, que convirtió el melancólico trance en minúsculas de choke enough en la banda sonora perfecta para las intensas emociones que vivía el festival, como una implosión que se galvaniza hasta alcanzar lo extático.
Después, Father John Misty, que emergió de entre las sombras para explicar historias de vulnerabilidad socarrona. Una broma infinita transportada por la electricidad y los metales de la banda, con Josh Tillman erigiéndose nuevamente en el crooner al que querríamos abrazar cuando todo a nuestro alrededor nos hace dudar.
Finalmente, cuando los escenarios principales detuvieron su actividad a pesar de todos los esfuerzos realizados, el deep lineup de Primavera Sound Barcelona reclamó el foco para reivindicarse como héroes: así es como se recordará en el festival a los veteranos japoneses Melt-Banana, que hicieron del escenario Port una turbina de ruido al borde del colapso. Fueron la inyección de adrenalina necesaria para encarar las sesiones de energía desatada de ¥ØU$UK€ ¥UK1MAT$U y Overmono.
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